Llega enero y con él las listas de buenos propósitos surgen como las setas a nuestro alrededor.

Las hay ambiciosas y humildes, realistas e imposibles, súper personales y genéricas y de las que se reciclan de año en año, en estas listas a veces se repiten los mismos propósitos que ya se han intentado al menos una vez.

Una de mis amigas ha decidido hacer una lista de propósitos mensuales, nada excesivamente ambicioso, y va haciendo seguimiento en una libreta nueva con frase motivadora. Y por ahora le pone muchas ganas y yo le deseo mucho éxito.

Yo este año no he hecho ninguna lista, aunque si no quiero faltar a la verdad completamente, he de reconocer que mi número objetivo de libros para leer en 2019 si que está establecido. Es más alto que el del año pasado, siempre aumenta de año en año, pero dentro de lo conseguible.

Para el resto de buenos propósitos he decidido valorar la motivación que siento y empezar a intentarlo o descartarlo directamente, y los voy analizando uno a uno, conforme van surgiendo, sin haberme puesto una fecha límite para empezar o desistir. Pero si que he tomado una muy firme decisión sobre ellos: han de hacerme sentir bien, orgullosa y fuerte.

Teniendo en cuenta este último principio, he decidido también enfrentarme a aquello que me hace sentir mal, insegura, triste, molesta y tratar de erradicarlo de mi vida en la medida de lo posible. Si algo me molesta intento que deje de suceder, o lo digo “esto que has hecho o dicho me ha hecho sentir mal”, que no se quede nada dentro que luego nos pueda pasar factura.

Relacionado con esto último, quiero ser un poco menos “buena” en las ocasiones y situaciones en las que la bondad me hace sentir tonta. Como El buen lobito, que es tan bueno tan bueno que un lobo malo lo convence de que no debe ser un lobo de verdad ya que no hay lobos buenos.
Y es que si que los hay, hay lobos buenos como el de este cuento, que no derriban las casas de los animales a soplidos, y no se comen a la gente,  en cambio son amables y ayudan a los amigos. ¿Logrará el buen lobito descubrir que, aún siendo bueno, es un lobo de verdad?

Una fábula dulce con la que los niños pueden aprender que hay que ser buenos, aunque muy en el fondo todos llevemos dentro un “lobo de verdad” y podamos aullar a la luna cuando sea necesario.

Título – El buen lobito

Autor – Nadia Shireen

Editorial – Bruño

Año – 2013