Nadie cuenta cuentos ya

Sobre literatura infantil y no tan infantil

La abuela durmiente – Abuelos infinitos

Miro a mi alrededor, cuando voy en el autobús o andando por la calle, y veo muchos abuelos llevando y recogiendo nietos del colegio o de las extraescolares, dando meriendas y dando la mano por la calle.

Me hace sonreír y recordar cuando era más joven y mi abuelo me esperaba en la puerta del cole, llevando la merienda y la mochila de música, y me acompañaba al conservatorio, donde esperaba hasta que terminaban mis clases, para, de nuevo, acompañarme a casa.

A menudo escucho a gente hacer comentarios sobre situaciones similares y me sorprende la negatividad con la que se habla sobre el papel de los abuelos ayudando a criar a sus nietos.
Se da por hecho que se les impone estas tareas, que los padres de las criaturas abusan de la predisposición a ayudar, que se les exige la crianza de los nietos o incluso que para tener hijos hoy en día hace falta tener abuelos dispuestos.

Me sorprende, ofende y entristece a partes iguales.

Hay gente que se olvida de que quizá, los abuelos estén encantados de pasar un rato con sus nietos, acompañarlos a casa, darles de merendar y formar parte de esa vida diaria

Mis abuelos han sido un pilar fundamental en mi infancia y siempre he alardeado, muy orgullosa, de haber podido disfrutar de todos ellos hasta que fui bastante mayor, cada uno de los cuatro aportando su granito de arena al proceso de convertirme en la mujer que soy a día de hoy.
Y ahora miro a mi hijo, con sus cuatro abuelos, y me veo reflejada en cada uno de los ratos que pasan juntos y deseo que pueda disfrutar de ellos todo el tiempo que sea posible y que aprenda y atesore cada momento.

Es cierto que no son los mismos tiempos ni las mismas edades, tendemos a tener hijos más tarde y eso hace que, en algunos casos, los abuelos sean más mayores, estén más cansados o que según la edad de los niños, se sientan más inseguros, pero lo que no va a cambiar nunca es la devoción que se tienen unos a otros, abuelos y nietos, o como dijo mi hermana hace poco “Quédate con quien te mire como mi hijo mira a su abuelo”.

Yo recuerdo que, cuando era pequeña, me maravillaba lo muchísimo que madrugaba mi abuela, siempre se despertaba antes que yo, daba lo mismo lo mucho que yo intentase ganar, allí estaba ella, ya dispuesta a darme de desayunar, incansable.

Al cabo de muchos años empezó a dormir mucho, y despertarse tarde, como La abuela durmiente, que hace un mes que duerme sin parar y su nieto, el protagonista del cuento, espera que venga un príncipe azul y la bese para despertarla.
Mientras recuerda cada una de las cosas que ha hecho con su abuela: contarle historias, comprarle pegatinas, merendar pizza…
Con mucha delicadeza este libro nos habla de la enfermedad de una abuela que un día empezó a hacer cosas un poco extrañas y poco después empezó a dormir sin parar y de un nieto que la cuida y le cuenta historias y secretos al oído mientras espera a que despierte.

A veces es muy complicado ser tan mayor y ser abuela o incluso bisabuela ¡es mucha responsabilidad! y a la vez es garantía de amor incondicional, de caprichos y de dejar que nos malcríen y por eso debemos cuidarlas y cuidarlos, porque la suya es una huella indeleble en nuestra memoria que debe durar para siempre, lo mismo que queremos para nuestros hijos.

Este artículo es, con cariño, para Loles.

Título – La abuela durmiente
Autor – Roberto Parmeggiani
Editorial – Kalandraka
Año – 2014

2 Comentarios

  1. Me encantó tu reflexión. Tenía otra forma de verlo, desde fuera, pero tu forma de explicarlo me hizo abrir un poco la perspectiva y entender otras cosas que no contemplaba. Muchas gracias!!

    • librosdesol

      13 febrero, 2019 at 9:42 am

      No es la primera vez que hablamos de cómo la perspectiva puede cambiar lo que creemos o damos por hecho de un tema.
      El papel de los abuelos se infravalora, como simples acompañantes sin embargo ese camino de un centro escolar a otro o incluso a casa se enriquece por las conversaciones, el cariño, las historias y la experiencia de vida.
      ¡Gracias por acompañarnos en las lecturas!

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