Sobre literatura infantil y no tan infantil

Yo de mayor quiero ser Reina Roja

Me gusta ir en transporte público.

Los que me conocen pensarán “¡Qué mentirosa! Si se pasa el día despotricando del servicio de transporte público de su ciudad” y tienen razón, porque creo que su gestión es desastrosa, pero cuando tengo la suerte de ir en un autobús, a media mañana, con un sol estilo primaveral como el que hacía esta mañana, y con un buen libro para leer durante el trayecto, se me pasan todos los males.

Me gusta ir en transporte público y leer.

Cuando voy por la calle suelo escuchar música, me da el ritmo que necesito para caminar a buen paso y me aísla de los ruidos que me rodean. Suelo llevar cascos de estilo retro, de diadema con almohadillas esponjosas, que me resulten cómodos. Me gusta mucho la música y la elijo en función de mi estado de ánimo, si bien llevo unas semanas escuchando el mismo disco en bucle, de manera obsesiva, porque sus compases se han grabado en mi cerebro y tarareo las canciones sin darme cuenta, incluso cuando la música no está sonando.

Me gusta ir en transporte público y leer sin música.

El inconveniente de ir en autobús leyendo sin música es que a veces me resulta complicado abstraerme de las conversaciones ajenas. Cuando llevo los cascos puestos imagino vidas y situaciones para los pasajeros que me rodean, pero cuando leo no puedo evitar verme absorbida, a veces, por sus conversaciones, especialmente cuando no moderan el tono de voz.

Y no dejo de maravillarme ante la capacidad infinita del ser humano para decir estupideces, hacer aseveraciones profundas basadas en suposiciones y mezclarlas en la misma frase y para dar consejos absolutamente descabellados. Asisto al gran teatro de la vida con los ojos bien abiertos y con la humildad de saber que, en la mayoría de casos, son otros observadores los que internamente me juzgan a mí. Que siempre se torea de maravilla desde la barrera.

Me gusta ir en transporte público y leer.

Leo prácticamente todo lo que cae en mis manos y me cuesta bastante abandonar libros, incluso aunque no los esté disfrutando, creo que puedo contar con los dedos de una mano los textos literarios que no he sido capaz de terminar. Debe tratarse de algún tipo de trastorno sin diagnosticar. Seguro.


Leo, sobre todo, novela fantástica, me permite evadirme y disfruto especialmente de la que está construída en base a complejos sistemas de magia que recuerda, probablemente en su base, a juegos de rol. Leo mucho libro álbum y libro ilustrado, y libro infantil y juvenil. Devoro novela de categoría “young adult fiction” fantástica, soy fan declarada de Harry Potter, me interesa la ciencia ficción, he mantenidos escarceos temporales con la novela histórica y tengo temporadas de sumergirme como una loca en novelas negras.

Hace tiempo hice una lista de trabajos imposibles que me gustaría ejercer.

Si pudiese ser cualquier cosa en el universo sería capitana de una nave pirata, sanguinaria sin duda y pelirroja. Otras veces fantaseo con capitanear, también, una nave espacial rebelde, a la manera del Halcón milenario o la Serenity, y sin lugar a dudas un detective británico con pipa y una capacidad de deducción asombrosa. Me costaría elegir cuál de los sistemas de magia de Sanderson serían la base de mis poderes y, de optar por algo más mundano, sería una escritora, pero no cualquier escritora, sería Neil Gaiman.

Desde hace menos de 24h, además de todo lo anterior, quiero ser Reina Roja, quiero ser Antonia Scott.

Observar a mi alrededor, encajar puzles mentales, hacer suposiciones, relacionar conceptos con libros y canciones y analizar “casos” a raíz de retazos de información, ejercer el pensamiento crítico y exigirme rapidez mental ha sido, desde que puedo recordar, una de mis aficiones personales. No me malinterpreten, no soy tan sumamente egocéntrica de pensar que mi inteligencia sale de lo común, pero me divierte ejercitarla.

Y nada de todo esto ha sido suficiente para deducir cada uno de los giros inesperados de la novela.

Siendo fiel lectora, y siguiendo la petición de su autor, poco más puedo contaros del libro en sí. Pero puedo deciros que lo compré este lunes a las 7.40 de la mañana y lo terminé ayer jueves a las 23.30.

Cuatro días.

Cuatro días paseando sus 568 páginas y no escuchando las conversaciones a mi alrededor, en el bus, pese a no llevar la música encendida.

Todo lo que hayáis leído sobre el libro no le hace justicia. No sé a qué estáis esperando para ir a comprarlo.

Y sí, he leído dos novelas negras enormes en semana y media y necesitaba compartirlo con vosotros.

Título – Reina Roja
Autor – Juan Gómez-Jurado
Editorial – Ediciones B
Año – 2018

2 comentarios

  1. Sergio

    ¡Me has convencido para leerlo!

    • librosdesol

      ¡Ese era nuestro objetivo! Y además de leerlo esperamos que lo disfrutes muchísimo y quieras ser Reina Roja tu también.
      Gracias por visitarnos.

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