Si hay una ciudad a la que siempre vuelvo es Madrid.

He vivido en ella, la he visitado sola y acompañada, voy regularmente por trabajo y siempre encuentro razones o excusas para querer ir.

Si hay una ciudad que tiene banda sonora propia, para mí, es Madrid.

A menudo escucho canciones sobre ella, escritas en ella o que me recuerdan a ella.
Y por supuesto hay cantantes que, pese a no haber nacido allí, su nombre y sus discos siempre estarán ligados a esta ciudad en mi imaginario personal. Incluso cuando asisto a sus conciertos en otras ciudades, siempre de fondo visualizo Madrid.

Madrid tiene música, Madrid tiene voz propia y Madrid me sorprende cada vez que vuelvo a ella.

El día de la poesía salí de una librería pertrechada con un libro de relatos. No era mi intención, en realidad buscaba algo de poesía por hacer los honores al día internacional de la misma, pero lo vi y me miró como sólo los libros recién publicados miran.

Y dudé.

Dudé porque para mí el mes de los libros es abril, y he comprado más libros entre febrero y marzo de este año de los que suelo comprar otros abriles. Dudé porque es difícil que un libro de cuentos cortos me guste de principio a fin. Dudé porque suelo esperar a que otros reseñen las novedades y así saber a qué atenerme. Y, no lo voy a negar, dudé porque al ver el nombre del autor se me llenó la boca de sabor a nostalgia.  A mi yo de 15 años.

Compré y me fui con mi libro con olor a nuevo, a estrenado del día anterior, a cientos de promesas de éxito o fracaso en la elección y durante un par de días lo miré por fuera, lo miré por dentro y admiré el buen gusto en la maquetación, me pregunté el porqué de los detalles que lo acompañan, lo paseé por una ciudad que no es Madrid, y sopesé si me sentía preparada para leerlo.

Al final me decidí a empezarlo y las palabras sonaron con la voz de su autor de fondo, la voz de verdad, algo que es sencillo pero implica admitir ante el mundo que he escuchado los discos de Ismael Serrano más veces de las que soy capaz de contabilizar.

Y me maravillé.

Ismael escribe cuentos tal y como escribe canciones. Haciendo de cada texto una historia que se materializa ante los ojos del lector, y en ellas habla de vidas cotidianas, habla de vidas actuales, habla de personajes que podríamos cruzarnos por la escalera de casa y no saber que esa misma historia está sucediendo, que se está escribiendo en el mismo momento en que nos cruzamos.

Y habla de magia, siempre, porque en toda historia hay vida y magia.

El viento me lleva contiene 7 relatos y no sé deciros cuál de ellos me ha gustado más.  Cada vez que concluía uno y empezaba el siguiente pensaba “este es el que más me ha gustado”, y giraba la página para rendirme ante la evidencia de que me había equivocado. Porque me han gustado todos, mucho, juntos y separados, sueltos y entrelazados como las matrioshkas que los ilustran.

Todos formando un todo, un libro de relatos impecable, imperdible.

Un libro que sorprende de una manera que, espero, nadie contará en sus reseñas. Sorprende porque lanza guiños al lector que harán que se sonría mientras, ávido, pasa a la siguiente historia en busca de uno nuevo, o de uno más.

Un libro sublime que espero que nadie deje de leer por miedo a escuchar a Ismael Serrano en su cabeza. O porque no le haya gustado su música. Merece un punto y aparte, una hoja en blanco, libre de prejuicios, para poder apreciar su prosa en todo su esplendor.

Unos días después de leerlo, lo he paseado por Madrid. Ese que sale en algunos relatos del libro. Lo he paseado para que se impregnase de una ciudad que tiene música propia, y he paseado con él a la espalda y con los ojos abiertos por si me cruzaba con algunos de sus personajes, que estoy segura que son de carne y hueso.

Abril es el mes de los libros y aunque no lo compré en este mes, ya he regalado mi copia, he dejado que el viento la lleve a manos de un buen lector que ha prometido concederle una mirada nueva. En abril puedo afirmar que compraré otro. No puedo prometer que no acabe regalándolo de nuevo. Es probable que lo haga en Madrid.

Título – El viento me lleva
Autor – Ismael Serrano
Editorial – Grijalbo
Año – 2019