Mayo se ha convertido en un mes difícil en mi vida.

Es un mes en el que tengo muchísimo trabajo, en el que, independientemente de cómo me organice, el leitmotiv acaba siendo “no me da la vida”.
La cocina y la compra del hogar se vuelven un caos y vivo el día a día consultando el calendario familiar con pánico a haberme olvidado de algo sumamente importante.
Echo la vista atrás y me doy cuenta de que hace un año me sentía exactamente igual que me siento hoy y de pronto todo paró.

Me rompí.

Di un paso en falso que me granjeó un mes de escayola y dos de rehabilitación y todo el tiempo del mundo para pensar y darme cuenta de que el estrés, el agobio y las prisas que sentía en aquel momento se podían relativizar, que había otras cosas más importantes e incluso más urgentes. Empecé a valorar la importancia de poder ducharme yo sola y lo más importante,  senté las bases de lo que, al mes siguiente sería esta web.

Leí mucho, al terminar los que tenía pendientes pedía libros a familiares y amigos jugando la carta de la inmovilidad y los devoraba de la mañana a la noche,  llegué incluso a aburrirme de leer, algo que jamás habría pensado que podía sucederme. Y lo mismo me pasó con la televisión, con la música e incluso con dormir.
Tenía el proyecto de escribir reseñas de libros en la mente y aquel me pareció el momento perfecto, como si los astros se hubiesen alineado para que yo pudiese desarrollarlo.
Ha pasado casi un año desde aquel momento y cuando echo la vista atrás mi valoración es positiva. De aquella rotura salió algo bueno.

Muchas cosas buenas, en realidad.

Recuperé a Javi, que hace las veces de webmaster y arquitecto del blog, y siempre tiene un momento para poner en su sitio todo lo que desmonto cuando irrumpo en la web como elefante en cacharrería.
Releí algunos de mis libros bajo una nueva perspectiva.
Encontré una excusa para comprarme libros, infantiles y adultos en cualquier momento, incluso cuando, no necesito excusa.
Me busqué una librería de referencia y ahora recurro a ellos para mí y para regalar y me descubren joyas literarias cada vez que voy a visitarlos.

Y empecé a escribir.

Empecé a escribir regularmente sobre libros infantiles casi siempre y a veces sobre libros para otros públicos. Empecé a escribir para padres que no saben qué leer a sus hijos y quieren buscar cosas diferentes, para amantes de la lectura con poca experiencia en el público infantil, para gente que pide que el trasfondo de los libros para niños vaya un poco más allá, para los que quieren lecturas sobre temas complicados y el mercado no sabe ofrecerles el contenido adecuado, pero sobre todo para mí.

Estoy orgullosa de pensar que he creado el tipo de web que me habría gustado leer cuando investigaba.

Llevo 30 entradas en el blog, unos 34 libros de todo tipo, ha habido cómic, poesía, novela negra, relato corto y mucho álbum ilustrado; temas sociales, fantasía, feminismo, educar en igualdad, amor, música, arte y todos, absolutamente todos, son libros que tengo y que recomiendo que compréis y leáis.

Hoy, que empiezo a celebrar el primer aniversario de esta página y que por fin empiezo a ver la luz al final del túnel de un mes de mayo malo, quiero hablar de fantasía, de humor, de dos autores que me encantan y, para variar, no solo de libros sino de televisión.

Buenos presagios o Good Omens fue uno de los primeros libros que compré en persona, en inglés, en Inglaterra y he releído hasta la saciedad.

Habla del Apocalipsis, pero no de cualquier apocalipsis, sino del que va a suceder el próximo sábado a no ser que un ángel y un demonio consigan detener al anticristo, que nadie sabe dónde está, y eviten que llegue el final de la humanidad tal y como la conocemos. ¿Apropiado para estos tiempos que corren? Sin duda.

Gaiman y Pratchett escribieron esta obra hace ya casi 30 años y no es más que un reflejo perfecto de su peculiar sentido del humor y su maravillosa prosa.

De este libro me gustan las referencias históricas, las bíblicas, los personajes, los chistes, las biografías de los autores en la contraportada y hasta los relatos del proceso que les llevó a escribirlo, cada uno en una parte del mundo y en husos horarios casi opuestos.

Pero para que no digáis que me callo la parte sencilla de la historia, os contaré que el día 31 del fatídico mayo Amazon Prime Video estrenó la serie basada en el libro, y, si os sentís perezosos, podéis disfrutar de esta historia sin desperdicio, en televisión.

¿Mi consejo?

Leed el libro si aún no lo habéis hecho, y después, disfrutad de la serie.

Ambas son sublimes.

Título – Buenos Presagios
Autor – Terry Pratchett y Neil Gaiman
Editorial – Minotauro
Año – ¿1990?