En los últimos diez días ha habido tres eventos relacionados con libros que me gustaría destacar:

La semana pasada tuve un desastre tecnológico.

Mi querido y adorado libro electrónico, que me ha acompañado a lo largo de más de 10 años, pasó a mejor vida.

Se rompió la pantalla, probablemente porque lo llevaba en el bolso sin funda, pero no es hora de buscar culpables, sólo de lamentar.

Si soy objetiva, me ha dado un servicio excelente.

He leído, releído y viajado con él. Hasta la saciedad.

Como cliente satisfecho he recomendado, a todo el que ha querido escucharme, que comprase esa misma marca, que se dejase de retroiluminaciones, de pantallas táctiles, de versiones tablet y otras novedades tecnológicas y que se decantasen por la sencillez.

Un libro electrónico.

Tinta electrónica.

Un libro.

Corren tiempos de continuo avance tecnológico y dependencia de aparatos electrónicos. Vivimos con la nariz pegada a un dispositivo, generalmente teléfonos inteligentes y cada vez leemos menos.
Y nos miramos menos a los ojos.

A principios de esta semana mi hijo destrozó un libro. Literalmente.

Y un poco mi corazón. Eso metafóricamente.

Así que esta semana hemos mantenido varias conversaciones sobre los libros, su importancia, cómo deben ser tratados y sobre todo cómo no deben ser tratados.

Y ha entendido que un libro es mucho más que un juguete, que contiene información, aprendizaje e historias maravillosas que viven en sus palabras, ilustraciones y se desarrollan en la imaginación.
Un libro nos traslada a lugares insólitos o cotidianos, a historias diferentes o de nuestro día a día, a personajes inverosímiles o absolutamente normales.

Y se lee, se mira, se pasan las páginas, se abre, se cierra, se guarda en la estantería y se vuelve a sacar con cada relectura.

Además el viernes leí, aquí, un artículo bastante sencillo e interesante con técnicas para aquellos que deseen leer más.
Y me ha encantado, sobre todo, por que facilita mecanismos para leer mas y por tanto da indicios de que aún queda gente que desea leer más.

Este artículo, además, reconcilia lectura y tecnología. Anima a leer electrónico e incluso a combinar otras actividades con los audiolibros.

Tres situaciones relacionadas con la lectura, con libros, con el amor por la literatura, con el fomento lector, con el aprendizaje.

Tres situaciones que mi mente ha relacionado con It’s a book, un libro álbum muy sencillo que, en inglés, explica qué es un libro y qué se hace con un libro.

Y también explica todo aquello que un libro no hace, incorporando lenguaje tecnológico.

It’s a book ha resultado ser un reflejo exacto de todo aquello que los niños de hoy asumen de los libros. Esos niños a los que hemos visto, en videos virales, intentando pasar una página deslizando el dedo sobre ella y buscando el botón de encendido en lugar de abrir sus tapas.

Enseñándonos, desde el humor, que quizá debemos incidir más en todo aquello que un libro si es, todo lo que nos aporta y, sobre todo, como funciona.

Yo lo tengo en inglés y me parece muy útil porque su lenguaje, actual y tecnológico, es fácil de entender y puede ser un primer paso para leer juntos libros en otro idioma, pero existe una versión en español también.

Título – It’s a book

Autor – Lane Smith

Editorial – Roaring Book Press

Año – 2010

Título – ¡Es un libro!

Autor – Lane Smith

Editorial – Editorial Océano 

Año – 2010