Sobre literatura infantil y no tan infantil

Categoría: Cómic

Memorias de un estado de alarma, en pijama

Hoy hace exactamente 24 días que el pequeño de la casa y yo quedamos confinados por el estado de alarma.
Él, por el cierre de colegios, y yo enviada al teletrabajo. Solamente padre continúa acudiendo a trabajar algunos días.

En estos 24 días yo he salido un par de días a comprar, mientras que él ha visto la vida pasar desde nuestro mini balcón y ha salido a aplaudir, con entusiasmo los primeros días, más por inercia últimamente.

Hemos pasado por todas las fases anímicas posibles en este hogar, hemos pasado días tristes y alegres, días en los que no nos podíamos aguantar las ganas de salir, días en los que no tenemos ganas de hacer nada, días de limpieza de casa a fondo, días de inventar mil y una actividades, días de sólo ver la televisión…

Pero no hemos pasado ni un solo día sin leer.

En esta casa se lee todos los días un poco. En familia y de manera individual.

Seguir leyendo

Saga – La familia que se forma

Hoy he pensado en hablar un poco de mí y solamente de mí.

Hoy que mi pequeño cumple 3 años echo la vista atrás para repasar cuánto me ha cambiado la vida en estos 1095 días.

El cambio más grande que he experimentado es que ya no pienso sólo en mí, ahora siempre, absolutamente siempre, evalúo el impacto que cada paso que doy tiene en mi núcleo familiar, porque somos 3.
Encontrar pareja, casarte o no y convivir en realidad no te cambia la vida, sigues siendo un único ser humano que vive en sociedad y pareja pero puedes seguir haciendo planes al margen de esta y el orden mundial no se ve alterado. Lo que verdaderamente cambia la vida de las personas es tener otros seres humanos que dependen de nosotros.

En mi caso particular fue procrear.

Mi cuerpo y mi mente se vieron alterados ya durante el embarazo y, aunque tanto la biología como la neurología tienen estudios que explican el porqué de esos cambios, recuerdo como especialmente traumáticas las pérdidas de memoria y lo mucho que me costaba estudiar y retener información.

Y aun así eso no es nada. A partir de ese momento es cuando verdaderamente pasas a ser una persona distinta.

Eres responsable de una vida nueva, literalmente. Alguien que va a ver el mundo a través de tus ojos, tus manos y tu comprensión de todo lo que te rodea y encima estás perdido, porque ya no eres el mismo.
De pronto hasta las responsabilidades que habías adquirido como piedra angular de tu vida pasan a ser anotaciones en el margen de una hoja que reescribes cada minuto, lo que antes era vital ya no importa tanto o incluso no importa, sin más. Todas tus percepciones se transforman, dejas de ser el centro de tu existencia.

Incluso guardas el bocado más sabroso de cada comida para otro.

Seguir leyendo