Sobre literatura infantil y no tan infantil

Etiqueta: Decir te quiero

Amistad entre leones y ratones

Llevo varios días pensando en la amistad.

Llevo varios días pensando en mis amigos.

Si hay algo que esta pandemia nos ha traído es un cambio en la manera de relacionarnos con la gente que tenemos alrededor e incluso con la gente que tenemos lejos. Y no es necesariamente un cambio a mejor, no todos lo son.
Yo, que me podría definir como muy sociable, incluso, dependiendo a quién se le pregunte el adjetivo cambia y la descripción se convierte en “excesivamente sociable” pudo afirmar, con rotundidad, que tengo muy buenos amigos y por ello soy muy afortunada.

No todos nuestros conocidos son amigos, claro, conocemos muchísima gente a lo largo de nuestra vida. Y no todos nuestros amigos permanecen, las relaciones sociales cambian, la gente viene y va y los lazos que forjamos se debilitan, desaparecen y a veces resurgen como el ave fénix de sus cenizas. La amistad es un concepto que está vivo y en constante evolución, como el ser humano.

Pero los buenos amigos, los de verdad, son aquellos que, sin dudarlo, lo dejarían todo por escucharte, ayudarte, darte una mano cuando la necesitas.

Seguir leyendo

Cuestión de perspectiva – yo te quiero más

A menudo nos enfrentamos a tareas pendientes que pueden parecernos un mundo.

Hay cosas que nos da pereza hacer pero en el fondo subyacen otros sentimientos escondidos a los que asignamos esa etiqueta y puede ser que el esfuerzo requerido no vaya a ser compensado con el resultado, que no sepamos por dónde empezar o que haya otros proyectos que nos parezcan más apetecibles o interesantes.

Necesitamos alicientes para enfrentarnos al día a día o a situaciones puntuales, como ese pastel para el que he comprado todos los ingredientes pero su elaboración requiere mucho tiempo o anoche, sin ir más lejos, que la prioridad para el pequeño de la casa no era ducharse.
¿Nos enfadamos? no, fue cuestión de hacerle cambiar la perspectiva y razonar que, con el mínimo esfuerzo de meterse en la ducha iba a estar más fresco, olería mejor y tendría más tiempo para cenar después viendo la tele.

Y es que la perspectiva de los seres pequeños está distorsionada todo el tiempo, principalmente por el factor tamaño: Todo les parece grande, “mi mamá es muy alta” le escucho decir y sonrío, yo, que apenas llego al 1,56 y entonces me acuerdo de la barandilla de la casa del pueblo de mi bisabuela, que en mi memoria está hecha por columnas enormes y blancas sólo comparables en altura a las del Partenón.

La perspectiva lo es todo para los seres pequeños, no es tarde si ellos no están cansados, es hora de comer cuando tienen hambre y absolutamente siempre es hora de jugar. Leer cuentos es una actividad obligatoria antes de dormir, independientemente de la hora de levantarse al día siguiente o de lo tarde que se nos haya hecho hoy.

Y lo mismo sucede con el amor.

Seguir leyendo