Me gusta James Rhodes.

Últimamente se oye mucho su nombre, se ha puesto de moda a raíz de un par de artículos muy optimistas publicados por El País, tiene varios libros editados en español y se ha mudado a vivir aquí, lo que facilita que se programen muchos más conciertos suyos a pesar de que sea pianista de música clásica.

He de confesar que llegué a él de casualidad, un poco antes de que su primer libro, Instrumental, se hiciese muy famoso aquí, ya que tengo especial debilidad por Blackie Books, su editorial en nuestro país. Editan libros muy bonitos estéticamente y aun siendo cara la “tapa dura” no puedo resistirme nunca. Y tienen libros sobre música, y músicos y sus vidas, de esos que siempre me sirven de comodín para regalarle al santo marido que tanto me aguanta, de esos que al final siempre leo yo antes.

Me gusta como escribe. Me parece fundamental que seamos conscientes de que las cosas que cuenta en sus libros, suceden. Me parece fundamental que determinados temas dejen de ser tabú en nuestra sociedad, creo que debemos mirarlos cara a cara para que nos escuezan y dejen dentro un poso que nos urja a cambiar las cosas, poco a poco, pero cambiarlas.

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