Sobre literatura infantil y no tan infantil

Etiqueta: Lecturas de pandemia

El muro en mitad de la vida

Para mí ya no existen las rutinas pre-pandemia.

A mediados de marzo tenía una planificación semanal perfectamente estructurada, cada pieza del puzzle encajaba en su sitio, cuadraban los horarios y tenia, incluso, tiempo para sentarme delante de esta hoja en blanco y desahogar mis inquietudes.

Todo eso se paralizó de golpe y la vuelta al cole no ha supuesto, exactamente, retomarlo todo donde lo dejamos.

Estamos construyendo nuevos horarios adaptados a la nueva realidad que vivimos, y yo me pregunto, todas las mañanas, qué día es para saber si hoy he de ir a trabajar a la oficina o si me quedo en casa y, a partir de ahí, resolver un número infinito de incógnitas: ¿tengo reuniones hoy? De ello dependerá si llevarme el portátil, ¿recojo al pequeño yo? Bici con o sin silla de niño, ¿fiambrera con comida?, ¿equipamiento de fútbol?, ¿mochila con las cosas de inglés? Etc…

Y a veces, de pronto, surgen cambios, novedades, que me dejan sin aliento, paralizada.
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Mucha gente con bombín

Hoy hace exactamente 9 semanas que estamos en casa.

Las primeras fueron las más complicadas, claro, sobre todo en las casas con niños, que se convirtieron, cada uno de ellos, en pequeñas hordas de gatos enjaulados.

Hace ya algunas semanas que pueden salir a pasear una hora al día, algo que en muchos casos ha supuesto un gran beneficio. Los niños necesitan aire libre, deporte y actividad física.

Algunos niños necesitan cansarse para poder descansar bien, tienen demasiada energía que quemar. Algo que también les pasa a algunos adultos.

Sin embargo he observado que, al margen de estar en casa y salir o entrar, hay gente a la que, simplemente, le cuesta ser feliz.

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Memorias de un estado de alarma, en pijama

Hoy hace exactamente 24 días que el pequeño de la casa y yo quedamos confinados por el estado de alarma.
Él, por el cierre de colegios, y yo enviada al teletrabajo. Solamente padre continúa acudiendo a trabajar algunos días.

En estos 24 días yo he salido un par de días a comprar, mientras que él ha visto la vida pasar desde nuestro mini balcón y ha salido a aplaudir, con entusiasmo los primeros días, más por inercia últimamente.

Hemos pasado por todas las fases anímicas posibles en este hogar, hemos pasado días tristes y alegres, días en los que no nos podíamos aguantar las ganas de salir, días en los que no tenemos ganas de hacer nada, días de limpieza de casa a fondo, días de inventar mil y una actividades, días de sólo ver la televisión…

Pero no hemos pasado ni un solo día sin leer.

En esta casa se lee todos los días un poco. En familia y de manera individual.

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