Sobre literatura infantil y no tan infantil

Etiqueta: Lecturas de repetición

¡Shhh! para el 2020 tenemos un plan

Llevo todo el día haciendo balance mental de lo que ha sido el 2019.

En enero escribí “Buenos propósitos de año nuevo” una especie de propósito general para el año a modo de declaración de intenciones y hoy lo he releído con la esperanza de haber cumplido algo de lo establecido. Estoy satisfecha.
Puedo decir, con orgullo, que he rozado el notable.

Cierro el año con la certeza de que he intentado ser fiel a mis ideales y al menos algo de lo propuesto se ha cumplido.
Y al repasar este año puedo hacer un pequeño resumen:

He leído 54 libros según Goodreads, 11 menos de los que me había propuesto y que conforman un total de 12.297 páginas.

No está mal.

Aunque siendo sincera he leído menos de lo que me habría gustado, arrastrada por la vorágine del cansancio diario y la oferta de series de los canales de pago a los que estoy suscrita. Si bien al menos una de esas series me ha llevado a empezar una nueva saga de libros.
Voy a ir estableciendo, como mínimo, el mismo objetivo de lectura que no he podido cumplir, con el firme propósito de cumplirlo esta vez.

Me he apuntado al gimnasio, tarde, ya era octubre, pero he ido y sigo yendo.

He empezado a ir en bici a diario. He reducido mi consumo de deshechos. He comido más sano, he cocinado más y he comprado menos cosas que no necesito.

He escrito, con esta, 21 entradas en el blog.

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Cuestión de perspectiva – yo te quiero más

A menudo nos enfrentamos a tareas pendientes que pueden parecernos un mundo.

Hay cosas que nos da pereza hacer pero en el fondo subyacen otros sentimientos escondidos a los que asignamos esa etiqueta y puede ser que el esfuerzo requerido no vaya a ser compensado con el resultado, que no sepamos por dónde empezar o que haya otros proyectos que nos parezcan más apetecibles o interesantes.

Necesitamos alicientes para enfrentarnos al día a día o a situaciones puntuales, como ese pastel para el que he comprado todos los ingredientes pero su elaboración requiere mucho tiempo o anoche, sin ir más lejos, que la prioridad para el pequeño de la casa no era ducharse.
¿Nos enfadamos? no, fue cuestión de hacerle cambiar la perspectiva y razonar que, con el mínimo esfuerzo de meterse en la ducha iba a estar más fresco, olería mejor y tendría más tiempo para cenar después viendo la tele.

Y es que la perspectiva de los seres pequeños está distorsionada todo el tiempo, principalmente por el factor tamaño: Todo les parece grande, “mi mamá es muy alta” le escucho decir y sonrío, yo, que apenas llego al 1,56 y entonces me acuerdo de la barandilla de la casa del pueblo de mi bisabuela, que en mi memoria está hecha por columnas enormes y blancas sólo comparables en altura a las del Partenón.

La perspectiva lo es todo para los seres pequeños, no es tarde si ellos no están cansados, es hora de comer cuando tienen hambre y absolutamente siempre es hora de jugar. Leer cuentos es una actividad obligatoria antes de dormir, independientemente de la hora de levantarse al día siguiente o de lo tarde que se nos haya hecho hoy.

Y lo mismo sucede con el amor.

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Libros, libros, libros…. y la luna

Hace no demasiado comentaba con un amigo la importancia de la lectura simplemente por el placer de leer y por tanto mi cabezonería a la hora de defender cualquier libro siempre y cuando consiga que la gente lea.
Me fascina las muchas veces que he tenido que hacer este alegato ante padres que me pedían literatura de calidad para sus hijos de 9 años en lugar de esa “basura literaria” que les estaba recomendando.

Esa “basura literaria” se convirtió en un record de ventas y sigue, a día de hoy, enganchando lectores de todas las edades en todo el mundo. Esa “basura literaria” era Harry Potter y la piedra filosofal.
Y para mi su mérito sigue residiendo en que enganchó a la lectura a miles de niños y jóvenes que no leían, y los convirtió de nuevo en lectores que, más adelante, han ido derivando su gusto hacia otros géneros y otros autores dentro del proceso natural de crecer y encontrarse a si mismos.

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